Elogio del estar

El audio de este poema está restringido para patrocinadores. Si quieres hacerte patrocinador, inscríbete aquí . O, si ya lo eres, puedes iniciar sesión aquí.

Dulce es morir a veces de tu cuerpo,

dulce resucitar en tu mirada.

Dulce el crujir de la luz que abre las horas,

dulce la espera, dulces los estambres

que reparte tu mano tibiamente. Apenas

hace falta decirlo. quizá sólo

depositar las palabras en el quicio

de una ventana, donde las encuentres.

En definitiva: muy rico soy de ti,

hay música en el aire y en la cama,

todo valió la pena.

Jorge Reichman (1962)


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Acceder