Categoría: Podcast

  • Agua, ¿dónde vas?

    Agua, ¿dónde vas? Riyendo voy por el ríoa las orillas del mar. Mar, ¿adónde vas? Río arriba voy buscandofuente donde descansar. Chopo, y tú ¿qué harás? No quiero decirte nada.Yo…, ¡temblar! ¿Qué deseo, qué no deseo,por el río y por la mar? (Cuatro pájaros sin rumboen el alto chopo están.)                         Federico García Lorca (1898…

  • Lo que seré, no lo sé

    Lo que seré, no lo sé. Lo que he sido, no lo entiendo. Total, que me quedaré sin saber lo que estoy siendo.                                José Bergamin (1895 – 1983)

  • Para qué llamar caminos

    ¿Para qué llamar caminos a los surcos del azar?… Todo el que camina anda, como Jesús, sobre el mar.                 Antonio Machado (1875 – 1939)

  • Mi amante lleva grabado

    Mi amante lleva grabado en el empeine del pie, el nombre de su adorado. -Descálzate, amante mía, deja tus piernas al viento y echa a nadar tus zapatos por el agua dulce y fría…                                Rafael Alberti (1902 – 1999)

  • Los besos

    Sólo eres tú, continua,graciosa, quien se entrega,quien hoy me llama. Toma,toma el calor, la dicha,la cerrazón de bocasselladas. Dulcementevivimos. Muere, ríndete.Sólo los besos reinan:sol tibio y amarillo,riente, delicado,que aquí muere, en las bocasfelices, entre nubesrompientes, entre azulesdichosos, donde brillanlos besos, las deliciasde la tarde, la cimade este poniente loco,quietísimo, que vibray muere. –Muere, sorbela vida.…

  • Mi niña se fue a la mar

    Mi niña se fue a la mar,a contar olas y chinas,pero se encontró, de pronto,con el río de Sevilla. Entre adelfas y campanascinco barcos se mecían,con los remos en el aguay las velas en la brisa. ¿Quién mira dentro la torreenjaezada, de Sevilla?Cinco voces contestabanredondas como sortijas. El cielo monta gallardoal río, de orilla a…

  • Mis ojos, sin tus ojos

    Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,que son dos hormigueros solitarios,y son mis manos sin las tuyas variosintratables espinos a manojos.. No me encuentro los labios sin tus rojos,que me llenan de dulces campanarios,sin ti mis pensamientos son calvarioscriando nardos y agostando hinojos. No sé qué es de mi oreja sin tu acento,ni hacia…

  • El pasajero

    ¡Tengo rota la vida!  En el combatede tantos años ya mi aliento cede,y al orgulloso pensamiento abatela idea de la muerte, que lo obsede. Quisiera entrar en mí, vivir conmigo,poder hacer la cruz sobre mi frente,y sin saber de amigo ni enemigo,apartado, vivir devotamente. ¿Dónde la verde quiebra de la alturacon rebaños y músicos pastores?¿Dónde…

  • Hoy las nubes me trajeron

    Hoy las nubes me trajeron,volando, el mapa de España.¡Qué pequeño sobre el río,qué grande sobre el pastola sombra que proyectaba!Se le llenó de caballosla sombra que proyectaba.Yo, a caballo, por su sombrabusqué mi pueblo y mi casa.Entré en el patio que un díafuera una fuente con agua.Aunque no estaba la fuente,la fuente siempre sonaba.Y el…

  • Poema 815

    El lujo de entender el lujo sería de mirarte una sola vez y volverme un Epicuro cualquiera de tus presencias sirve de futuro alimento apenas recuerdo haber muerto de hambre tan bien surtida estaba – el lujo de meditar el lujo era darme el festín de tu semblante otorga suntuosidad en días habituales, cuya lejana…

  • En el secreto de las cosas

    Yo prefiero quedar en la penumbra;quedarme en el secreto de las cosas. Me gusta introducirme en las criaturas.Errar como una idea.Extraño como el arte.Anónimo,inciertoy olvidado. Naciendo, nuevamente,en cada día. Adonis (1930)

  • El lugar del crimen

    Más allá de la sombra te delatan tus ojos, y te adivino tersa, como un mapa extendido de asombro y de deseo. Date por muerta amor, es un atraco. Tus labios o la vida.                                                Luis García Montero (1958)

  • Bocas

    ¿Dónde empieza la boca? ¿en el beso? ¿en el insulto? ¿en el mordisco? ¿en el grito? ¿en el bostezo? ¿en la sonrisa? ¿en el silbo? ¿en la amenaza? ¿en el gemido? que te quede bien claro donde acaba tu boca ahí empieza la mía.                                Mario Benedetti (1920 – 2009)

  • Amor constante más allá de la muerte

    Cerrar podrá mis ojos la postreraSombra que me llevare el blanco día,Y podrá desatar esta alma míaHora, a su afán ansioso lisonjera; Mas no de esotra parte en la riberaDejará la memoria, en donde ardía:Nadar sabe mi llama el agua fría,Y perder el respeto a ley severa. Alma, a quien todo un Dios prisión ha…

  • Dices que no te doy

    Dices que no te doy más que palabras; palabras volanderas que no son nada. Pero te engañas, que la palabra es aire Y el aire es alma.                 José Bergamín. (1895 – 1983)

  • Soledad tengo de ti

    Soledad tengo de ti, tierra mía do nací. Si muriere sin ventura, sepúltenme en alta sierra, porque no extrañe la tierra mi cuerpo en la sepultura; y en sierra de grande altura, por ver si veré de allí las tierras a do nací! Soledad tengo de ti,  ¡oh, tierras donde nací!                                Gil Vicente (1465…

  • Soledad tengo de ti

    Soledad tengo de ti. Te amo en un mundo donde el tormento nutre. En los versos se clavan astillas, sólo astillas: atisbos de una vida más profunda, más lenta, más amarga, más limpia, soledad tengo de ti, amor, desde que nací. soledad tengo de ti. Jorge Riechman (1962)

  • Poderoso caballero es Don Dineros

    Madre, yo al oro me humillo,Él es mi amante y mi amado,Pues de puro enamoradoAnda continuo amarillo.Que pues doblón o sencilloHace todo cuanto quiero,Poderoso caballeroEs don Dinero. Nace en las Indias honrado,Donde el mundo le acompaña;Viene a morir en España,Y es en Génova enterrado.Y pues quien le trae al ladoEs hermoso, aunque sea fiero,Poderoso caballeroEs…

  • ¡Ay!, la viva llama

    ¡Ay!, la viva llama que en tus ojos arde tiembla en tu mirada. Se apaga en tu sangre, como tus palabras, temblando en el aire.                 José Bergamín (1895 – 1983)

  • Así fue

    Lo sentí; no fue unaseparación, sino un desgarramiento;quedó atónita el alma, y sin ningunaluz, se durmió en la sombra el pensamiento. Así fue; como un gran golpe de vientoen la serenidad del aire. Ufano,en la noche tremenda,llevaba yo en la manouna antorcha con qué alumbrar la senda,y que de pronto se apagó; la oscuraasechanza del…

  • Una mujer desnuda y en lo oscuro

    Una mujer desnuda y en lo oscuro tiene una claridad que nos alumbra de modo que si ocurre un desconsuelo un apagón o una noche sin luna es conveniente y hasta imprescindible tener a mano una mujer desnuda. – Una mujer desnuda y en lo oscuro genera un resplandor que da confianza entonces dominguea el…

  • Respuesta a Filis

    Mísero, pobre, solo y abatido,vivo en este infeliz yermo poblado,y no siendo elección ser desdichadode ser tan desdichado estoy corrido: no sirve la razón ni le ha servidoa quien domina lo cruel del hado,que es infeliz a veces el cuidado,como glorioso a veces el descuido. En mandarme que viva alegrementeañades más tormentos a mis sustos,pues…

  • Solamente por ti

    Solamente por ti he tropezado mil veces con hogueras duras como el cristal de la memoria, me he enredado en ovillos que eran selvas sañudas, he robado su infancia a los imanes. He luchado con mirlos por un grano. He remontado fluviales corazones. Por ti he dudado del sol y de mi historia, he olvidado…

  • A la noche

    Noche, fabricadora de embelecos, loca, imaginativa, quimerista, que muestras al que en ti su bien conquista, los montes llanos y los mares secos; habitadora de celebros huecos, mecánica, filósofa, alquimista, encubridora vil, lince sin vista, espantadiza de tus mismos ecos; la sombra, el miedo, el mal se te atribuya, solícita, poeta, enferma, fría, manos del…

  • Variaciones sobre la tristeza

    No sirve lo que fui: lo que no he sido es lo importante. Mi pasado no existe de tanto no quererlo. Es de los otros, mas no mío. No reluce ni sabe cegar como los seres de la nada. Mas no es fácil volver sobre mis pasos para encontrar los labios no besados, los cuerpos…

  • En paz

    Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,porque nunca me diste ni esperanza fallida,ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; porque veo al final de mi rudo caminoque yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:cuando…

  • Es la causa bien amar

    Es la causa bien amar de la vida con que muero, que sólo por os mirar, a mí, triste, remediar no sé, ni puedo, ni quiero. Vos sola teneys poder de remediar mi tormento, vos sola podeys hazer de mi tristura plazer y escusar mi perdimiento; y con todo mi penar, vos soys mi bien…

  • Autumnal

    En las pálidas tardes yerran nubes tranquilas en el azul; en las ardientes manos se posan las cabezas pensativas. ¡Ah los suspiros! ¡Ah los dulces sueños! ¡Ah las tristezas íntimas! ¡Ah el polvo de oro que en el aire flota, tras cuyas ondas trémulas se miran los ojos tiernos y húmedos, las bocas inundadas de…

  • Amantes

    Somos como son los que se aman. Al desnudarnos descubrimos dos monstruosos desconocidos que se estrechan a tientas, cicatrices con que el rencoroso deseo señala a los que sin descanso se aman: el tedio, la sospecha que invencible nos ata en su red, como en la falta dos dioses adúlteros. Enamorados como dos locos, dos…

  • A unos ojos

    Tan cargada de vida está la verde absenta de tus ojos cuando hablas, que emborracha mirarte, y tanto frío puede albergarse en ellos, que se hiela mi pecho si me miras. Soy apenas quien teme y quien desea. No me mires si es tan sólo por juego o por despecho, pues abrasa la llama que…

  • No te tardes que me muero

    No te tardes que me muero,carcelero,no te tardes que me muero. Apresura tu venidaporque no pierda la vida,que la fe no está perdida,carcelero,no te tardes que me muero. Bien sabes que la tardançatrae gran desconfiança;ven y cumple mi esperança,carcelero,no te tardes que me muero. Sácame desta cadena,que recibo muy gran pena,pues tu tardar me condena.Carcelero,no…

  • Angustia

    Hoy no vengo a vencer tu cuerpo, oh bestia llenade todos los pecados de un pueblo que te ama,ni a alzar tormentas tristes en tu impura melenabajo el tedio incurable que mi labio derrama. Pido a tu lecho el sueño sin sueños ni tormentoscon que duermes después de tu engaño, extenuada,tras el telón ignoto de…

  • Noche de amor insomne

    Noche arriba los dos con luna llena, yo me puse a llorar y tú reías. Tu desdén era un dios, las quejas mías momentos y palomas en cadena. Noche abajo los dos. Cristal de pena, llorabas tú por hondas lejanías. Mi dolor era un grupo de agonías sobre tu débil corazón de arena. La aurora…

  • Elogio del estar

    Dulce es morir a veces de tu cuerpo, dulce resucitar en tu mirada. Dulce el crujir de la luz que abre las horas, dulce la espera, dulces los estambres que reparte tu mano tibiamente. Apenas hace falta decirlo. quizá sólo depositar las palabras en el quicio de una ventana, donde las encuentres. En definitiva: muy…

  • Vuelvo a la noche

    De pronto vuelvo  a la noche con mis zapatos de agua. Me desnudo en el lento ejercicio de mis manos y busco solamente un objeto mío, un pequeño barco, un cometa, un circo de inventadas cosas, figuras cotidianas, tuyas y mías, que amo. Pero sé que de pronto me vuelvo inaccesible y vuelvo a ser silencio y llama oscura, donde mi barco se escapa de tu orilla.                                Mía Gallegos (1953)

  • Perdóname por ir así…

    Perdóname por ir así buscándote tan torpemente, dentro de ti. Perdóname el dolor alguna vez. Es que quiero sacar de ti tu mejor tú. Ese que no te viste y que yo veo, nadador por tu fondo, preciosísimo. Y cogerlo y tenerlo yo en lo alto como tiene el árbol la luz última que le…

  • V – del oído

        Se levanta tu voz, se enrosca y se estremece,serpiente y remolino, se enzarza en mis cabellos,sube aún, se engrandece, se enajena en rugidoy pierde la noción del trino o la palabra.Eres otro en tu voz. No conozco a ese hombreque grita en el placer, delicioso extranjeroque habla lenguas angélicas en una cama impura. Josefa…

  • IV – del gusto

        Hay sal sobre los labios. En la lengua,un resto de naufragios y sirenas,tal vez algas, y el gusto de los fondosespumosos y verdes del océano.    El sexo siempre sabe a mar de invierno,a galernas en medio de la noche. Josefa Parra (1965)

  • III – de la vista

        Para tus ojos.Para tus ojos fieramente abiertos.Para tus ojos fijos.Para tus ojos con caudal de fiebre.Para tus ojos grandes.Una orquídea de carne voluptuosapara tus ojos ávidoscon vocación de abejas. Josefa Parra (1965)

  • II – del tacto

        La vainilla; el espliego; el verdín; la canela.A veces un aroma delgado como de agua,como de nube o lluvia; a veces un violentoperfume que recuerda la piel de una gacela,el sudor y la sangre de un animal en celo.Pero siempre, al final, la vainilla, el espliego… Josefa Parra (1965)

  • I del Tacto

       Acércate despacio a mis dominios; que tus dedos tanteen el espacio ciegamente, la oscuridad que envuelve mi cuerpo; que construyan un camino y lleguen hasta mí a través del velo espeso y taciturno de las sombras. Sálvame con la luz que hay en tus dedos si me tocan, conjura la desidia, enciéndeme o abrásame…

  • Alma dormida

    Me tendí sobre la hierba entre los troncos que hoja a hoja desnudaban su belleza. Dejé el alma que soñase: volvería a despertar en primavera. Nuevamente nace el mundo, nuevamente naces, alma (estabas muerta). Yo no sé lo que ha pasado en este tiempo: tú dormías, esperando ser eterna. Y por mucho que te cante…

  • Música tuya

    ¿Es verdad que te gusta verte hundida en el mar de la música; dejarte llevar por esas alas, abismarte en esa luz tan honda y escondida? Si no es así, no ames más; dame tu vida, que ella es la esencia y el clamor del arte; herida estás de Dios de parte a parte, y…

  • Solamente por ti

    Solamente por ti he tropezado mil veces con hogueras duras como el cristal de la memoria, me he enredado en ovillos que eran selvas sañudas, he robado su infancia a los imanes. He luchado con mirlos por un grano. He remontado fluviales corazones. Por ti he dudado del sol y de mi historia, he olvidado…

  • SI SUPIERAS

    Si supieras, niña ingrata,lo que mi pecho te adora;si supieras que me matala pasión que por ti abrigo;tal vez, niña encantadora,no fueras tan cruel conmigo. Si supieras que del almacon tu desdén ha voladofugaz y triste la calma,y que te amo más mil veces,que las violetas al pradoy que a los mares los peces; tal…

  • Táctica y estrategia

    Mi táctica esmirarteaprender como sosquererte como sos mi táctica eshablartey escucharteconstruir con palabrasun puente indestructible mi táctica esquedarme en tu recuerdono sé cómo ni sécon qué pretextopero quedarme en vos mi táctica esser francoy saber que sos francay que no nos vendamossimulacrospara que entre los dosno haya telónni abismos mi estrategia esen cambiomás profunda y…

  • El loco

    Es una tarde mustia y desabridade un otoño sin frutos, en la tierraestéril y raídadonde la sombra de un centauro yerra.  Por un camino en la árida llanura,entre álamos marchitos,a solas con su sombra y su locurava el loco, hablando a gritos. Lejos se ven sombríos estepares,colinas con malezas y cambrones,y ruinas de viejos encinares,coronando…

  • Amor verdadero

    No, no aparta a dos almas amadorasadverso caso ni crüel porfía:nunca mengua el amor ni se desvía,y es uno y sin mudanza a todas horas. Es fanal que borrascas bramadorascon inmóviles rayos desafía;estrella fija que los barcos guía;mides su altura, mas su esencia ignoras. Amor no sigue la fugaz corrientede la edad, que deshace los…

  • Miré los muros de la patria mía

    Miré los muros de la patria mía, si un tiempo fuertes, ya desmoronados, de la carrera de la edad cansados, por quien caduca ya su valentía. Salíme al campo; vi que el sol bebía los arroyos del yelo desatados, y del monte quejosos los ganados, que con sombras hurtó su luz al día. Entré en…

  • Agua a dónde vas

    Agua, ¿a dónde vas? Riyendo voy por el ríoa las orillas del mar. Mar, ¿adónde vas? Río arriba voy buscandofuente donde descansar. Chopo, y tú ¿qué harás? No quiero decirte nada.Yo…, ¡temblar! ¿Qué deseo, qué no deseo,por el río y por la mar? (Cuatro pájaros sin rumboen el alto chopo están.) Federico García Lorca (1898…

  • No tengo paz

    No tengo paz ni puedo hacer la guerra;temo y espero, y del ardor al hielo paso,y vuelo para el cielo, bajo a la tierra,nada aprieto, y a todo el mundo abrazo. Prisión que no se cierra ni des-cierra,No me detiene ni suelta el duro lazo;entre libre y sumisa el alma errante,no es vivo ni muerto…

  • Cuando aún

    Cuando aún no Existían las Palabras Éramos mucho más felices El mundo Era Más claro Y luminoso El río se Llamaba río Aunque nadie Tenía que decirlo El amor crecía En los árboles Así Sin más Nos Destruían Las ganas De vivir Y nosotros No Destruíamos Nada Me dices Que tenía que ser Muy aburrido…

  • Hombres necios

    Hombres necios que acusáisa la mujer sin razónsin ver que sois la ocasiónde lo mismo que culpáis: si con ansia sin igualsolicitáis su desdén¿por qué queréis que obren biensi las incitáis al mal? Combatís su resistenciay luego, con gravedad,decís que fue liviandadlo que hizo la diligencia. Parecer quiere el denuedode vuestro parecer locoal niño que…

  • SONETO DE LA DULCE QUEJA

    Tengo miedo a perder la maravilla de tus ojos de estatua, y el acento que de noche me pone en la mejilla la solitaria rosa de tu aliento. Tengo miedo a ser, en esta orilla, tronco sin ramos; y lo que más siento es no tener la flor, pulpa o arcilla para el gusano de…

  • Quien no conoce nada

    Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer nada, no comprende nada. Quien nada comprende, nada vale.  Pero quien comprende también ama, observa, ve. Cuanto mayor es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor. Quien cree que todas las frutas maduran al mismo tiempo que las frutillas nada…

  • Caduco tiempo

    CADUCO TIEMPO Caduco tiempo, que la culpa tienes  de mis pasados juveniles bríos, si tan ligero pasas por mis bienes  como pesado por los males míos,  así tus blancas y nevadas sienes  se vean por las ninfas de estos ríos coronadas con himnos y cantares  que siempre corras o que siempre pares.  Si con tu…

  • Lucía la uruguaya

    El amigo me lo contaba sin jactancia, con un asombro  mitigado ya por el tiempo.  «Pasé el mar —le decía ella aprestando al amor el cuerpo fino- Pasé el mar con mi hombre y mis dos chicos, sin saber que no era más que para conocerte, enterarme de que tu lengua es mi único alimento».…

  • Miedo

    Yo no quiero que a mi niña golondrina me la vuelvan; se hunde volando en el Cielo y no baja hasta mi estera; en el alero hace el nido y mis manos no la peinan. Yo no quiero que a mi niña golondrina me la vuelvan. Yo no quiero que a mi niña la vayan…

  • Soñé que tú me llevabas

    Soñé que tú me llevabas por una blanca vereda, en medio del campo verde, hacia el azul de las sierras, hacia los montes azules, una mañana serena. Sentí tu mano en la mía, tu mano de compañera, tu voz de niña en mi oído como una campana nueva, como una campana virgen de un alba…

  • Esto es amor

    ‘Esto es amor, quien lo probó, lo sabe’                                                                                              Lope de Vega La mente se resiste a olvidar las cosas hermosas,se aferra a ellas y olvida todo lo doloroso,mágicamente anonadada por la belleza. No recuerdo discursos contra mis débiles brazos,guardando la exacta dimensión de tu cintura;recuerdo la suave, exacta, lúcida transparencia de tus manos,tus palabras en un…

  • Soneto # 126

    Desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto, vivo, leal, traidor, cobarde y animoso; no hallar fuera del bien centro y reposo, mostrarse alegre, triste, humilde, altivo, enojado, valiente, fugitivo, satisfecho, ofendido, receloso; huir el rostro al claro desengaño, beber veneno por licor süave, olvidar el provecho, amar el daño; creer que…

  • Ojos claros, serenos

    Ojos claros, serenos,si de un dulce mirar sois alabados,¿por qué, si me miráis, miráis airados?Si cuanto más piadosos,más bellos parecéis a aquel que os mira,no me miréis con ira,porque no parezcáis menos hermosos.¡Ay tormentos rabiosos!Ojos claros, serenos,ya que así me miráis, miradme al menos. Gutiérrez de Cetina (1520 – 1557)

  • La música

    Hay veces que la música me absorbe como el mar dejando blanca estela, con bruma o con luceros me lanzo a navegar… ¡Tendida va la vela! Adelantando el pecho, de aire y de yodo henchido, en medio de la noche, por las olas mecido, navego descuidado. Y me siento vibrar con todas las pasiones lo…

  • Pido la paz y la palabra

    Escriboen defensa del reinodel hombre y su justicia. Pidola pazy la palabra. He dicho«silencio»,«sombra»,«vacío»etcétera.Digo«del hombre y su justicia»,«océano pacífico»,lo que me dejan.Pidola paz y la palabra. Blas de Otero (1916 – 1979)

  • La palabra

    Nacióla palabra en la sangre,creció en el cuerpo oscuro, palpitando,y voló con los labios y la boca.Más lejos y más cercaaún, aún veníade padres muertos y de errantes razas,de territorios que se hicieron piedra,que se cansaron de sus pobres tribus,porque cuando el dolor salió al caminolos pueblos anduvieron y llegarony nueva tierra y agua reunieronpara…

  • Presentación

    Muchas gracias. Estás ante la declaración de intenciones y presentación de este proyecto en el que se unen dos de mis pasiones: la palabra y la voz. Soy un profundo creyente y defensor de la palabra. La palabra puede provocarnos estados emocionales, alterarnos, llevarnos del sosiego a la inquietud, de la calma a la tempestad.…