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Hay veces que la música me absorbe como el mar
dejando blanca estela,
con bruma o con luceros me lanzo a navegar…
¡Tendida va la vela!
Adelantando el pecho, de aire y de yodo henchido,
en medio de la noche, por las olas mecido,
navego descuidado.
Y me siento vibrar con todas las pasiones
lo mismo que un navío;
el viento favorable, la calma, los ciclones
son igual que una cuna sobre el abismo inmenso
Tan quieto el mar a veces se queda que yo pienso
que es el espejo de mi hastío.
Charles Baudeleare (1821 -1867)
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