I del Tacto

  

Acércate despacio a mis dominios;

que tus dedos tanteen el espacio

ciegamente, la oscuridad que envuelve

mi cuerpo; que construyan un camino

y lleguen hasta mí a través del velo

espeso y taciturno de las sombras.

Sálvame con la luz que hay en tus dedos

si me tocan, conjura la desidia,

enciéndeme o abrásame en el tacto

esplendoroso y claro de tus manos.   

Como las mariposas de la noche,

hacia la llama iré que tú convocas,

que prefiero quemarme a estar a oscuras.

Josefa Parra (1965)


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